top of page

¿Crear Ahora… o Preparar el Espacio?

  • 7 ene
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 9 ene

🎧 Aquí puedes escuchar el audio del episodio: AQUÍ 👈👈

📺 Y aquí ver el video en YouTube: AQUÍ 👈👈

📄 Y aquí leerlo 👇


La energía que está disponible hoy está relacionada con la inspiración.

Con cómo recibimos las ideas, con cómo las cuidamos, y con la confianza en el momento oportuno para moverlas o dejarlas madurar.

Es una energía que nos invita a observar nuestra relación con la inspiración y con el comenzar a actuar.


Cuando la inspiración pide cuidado, no prisa

La Puerta 54 habla de inspiración.

De aprender a ser un canal para las ideas y no sentir que tenemos que controlarlas o ejecutarlas de inmediato.

Esta energía nos recuerda que la inspiración necesita cuidado, presencia y confianza en su propio ritmo.

Mujer con opción de comenzar o preparar algo

Reconocer qué está pidiendo cada inspiración

No todas las ideas llegan listas para materializarse.

Algunas primero piden espacio, otras piden preparación, y otras piden acción.

La clave está en aprender a reconocer qué está pidiendo cada inspiración sin forzarla.

Dentro de esta energía también hay una tensión clara.

La sombra aparece cuando reaccionamos a la presión de cumplir una inspiración y usamos la fuerza para darle forma,

vamos en contra de todas las señales

que estan presentes, incluso cuando no es el momento o no es realmente nuestra visión la que se está manifestando.

La luz de esta energía es la capacidad de construir una relación profunda con la inspiración.

De cuidarla, nutrirla, y actuar como guardián de la idea, alineando la energía y preparando el camino para que pueda manifestarse de forma sostenible.


Inspiración en acción y ciclos personales

En mi caso, ahora estoy en una etapa de mucha inspiración y mucha acción.

Cuando esta energía se activa en mí, no sigue una temporada específica ni un ritmo externo.

Responde a un impulso interno que se vuelve claro después de haber escuchado y cuidado la idea.

Ya pasé por ahí y hoy me pide acción pero esto no lo vería sin presencia.

Ya también he estado forzando las cosas.

Sé que no siempre estoy en este lugar.

También hay momentos donde la inspiración pide silencio, espacio y tiempo.

Ambas etapas son parte del mismo proceso y aprender a reconocerlas evita que me adelante o me frene de más.

Esto tiene que ver también con mi tipo manifestadora o iniciadora.

Antes de seguir, quiero aclarar algo.

Cuando hablo de estas energías, me refiero a tránsitos.

El Sol marca el tema del día de hoy, la inspiración

y la Tierra nos aterriza: nos dice cómo encarnarlo.

No es algo que tengas que aprender ni memorizar.

Solo lo comparto para que poco a poco te vayas familiarizando con este lenguaje

y con cómo se vive en el día a día.


El comienzo como un proceso interno y consciente

La Tierra en la puerta 53 nos recuerda que no todos los comienzos son visibles ni inmediatos.

Algunos inicios ocurren cuando soltamos una identidad, un apego o una forma conocida de hacer las cosas.

Esta energía nos invita a revisar nuestra relación con empezar y terminar, y a confiar en que el momento oportuno se reconoce cuando dejamos de forzarlo.

Tal vez hoy puedas quedarte con una sola idea.

Que la inspiración no se fuerza.

Se cuida. Se escucha. Y se mueve cuando el momento es el adecuado.

Cuando tu lo sientes así.

Te dejo una frase que envuelve estas dos energías:

Soy un canal para la inspiración. Cuido lo que llega a mí. Confío en el momento oportuno para comenzar.

Y te dejo algunas preguntas de journaling para acompañarte en tu espacio de silencio y escritura:

¿Qué hago para inspirarme… o qué dejo de hacer?

¿Cómo me relaciono con mi inspiración: la escucho, la presiono, la cuido?

¿Hay algo que necesite ordenar o preparar antes del siguiente paso?

¿Cómo sé, en mi cuerpo, cuándo una idea está lista para moverse?

¿Qué pasaría si confiara un poco más en el tiempo de mis comienzos?


Preparar el contenedor para lo que viene

Y hay algo más que quiero sumar aquí.

No es casualidad que esta energía esté presente justo ahora.

Enero.

Venimos de un ciclo de cierre.

Un año que vino a desmantelar lo que ya no funcionaba.

Y nos estamos asomando a un nuevo comienzo, a lo que viene.

Crear requiere dos cosas.

Valor.

Y certeza.

Valor para dejar de esperar que alguien nos rescate.

Y certeza en nuestro poder de cocrear con la Fuente lo que queremos traer al mundo.

Pero cuando hay tanto movimiento alrededor hablando de metas, de empezar, de hacerlo ya, ya ya ya.

A veces podemos confundirnos y actuar desde la presión.

La presión que sentimos por no quedarnos atrás.

Por cumplir expectativas.

Por aprovechar “la energía” como si se fuera a acabar.

La inspiración alineada se siente diferente en el cuerpo.

Se siente.

Justo hoy, platicando en sesión con una persona, hablábamos de cómo muchas crecimos siendo muy mentales.

Y lejos de sentir, analizamos.

Pensamos.

Planeamos.

Y podemos llegar a caer en ese parálisis por análisis.

Y entonces aparece la tensión, acelere de mente y de corazón,

y con una exigencia a resultados inmediatos y muchas

muchas expectativas.

Y esta inspiración

Puede traer acción, incluso mucha acción, pero nace de otro lugar.

Sin miedo, ni comparación.

Y eso solo se aprende con presencia.

Escuchándote.

de ninguna manera

es quedarte inmovil!

Crear también es preparar el contenedor.

Hacer espacio.

Terminar lo inconcluso.

Ajustar los sistemas.

Romper patrones que ya no sostienen lo que viene.

Estar listas no es algo pasivo.

Es un trabajo interno y práctico a la vez.

Y no todas están en este punto.

Y eso también está bien.

Quizá todavía hay cosas que necesitan cerrarse antes de dar el siguiente paso.

La invitación no es apurarte.

Es preguntarte con honestidad:

¿mi contenedor está listo para lo que digo que deseo?

Y si la respuesta hoy es no, también es una respuesta válida.


Presencia como práctica viva

¿Te fijas cómo, al final, todo vuelve a lo mismo?

A la presencia.

No es para definirte, encasillarte o sugestionarte.

Es a darte cuenta de cómo estás habitando la energía.

De cómo surge en ti la inspiración.

De cómo reconoces el momento de actuar y el momento de esperar.

No hay una respuesta correcta para estas preguntas.

La invitación no es resolver nada, sino observarte.

A ir hacia adentro.

Aprovechar la energía disponible mientras te conoces, mientras te sientes, mientras notas cómo aparecen en ti esas señales internas.

Señales que siempre han estado ahí.

Solo que quizá antes no sabíamos escucharlas de esta forma.


Habitar tu diseño: aceptación propia y aceptación del otro

Y al final, todo esto también es habitar tu diseño.

No se trata de ver qué hay en tu diseño y decir:

“ah, ok, entonces puedo hacer esto porque soy tal cosa”,

o “porque tengo definido esto otro”?

No va por ahí.

Es una cuestión de vivirlo.

De habitarlo.

De integrarlo en tu día a día.

Y esto toma práctica como todo.

Y por eso es algo que me apasiona tanto.

Porque cuando te conoces con esa profundidad, no solo llega claridad… llega una aceptación muy hermosa.

No solo de ti, sino también de los demás.

De verdad integrar que todos somos diferentes.

Aquí siempre te he dicho que somos diferentes.

Y que parte del camino es aprender a aceptarnos.

Porque cada una interpreta lo que vive desde un lugar distinto.

Desde su historia.

Desde su experiencia.

Desde sus circunstancias.

Y cuando esa aceptación empieza con nosotras, algo se acomoda también

en la forma en la que vemos al otro.

Dejamos de comparar.

Dejamos de exigir que todos vivan, sientan o entiendan igual que nosotras.

Conocerme con esta profundidad me ha llevado a integrar la autenticidad

a otro nivel.

A soltar la idea de que hay una verdad absoluta.

O una herramienta perfecta que le funcione a todas por igual.

De verdad integrar que cada una de nosotras es un canal a través del cual la divinidad está viviendo esta experiencia humana… de forma diferente.

Tú no la vives igual que yo.

Yo no la vivo igual que tú.

Y eso…no es un error.

A eso venimos.

A experimentar.

A vivir experiencias.

A sentir…

cada una a su manera.

Y eso sí lo puedes comprender a través de tu diseño.

Siempre recordando que puedes elegir si lo vives desde la luz o desde la sombra.

Es como un diamante.

Puedes tener dos diamantes con exactamente el mismo corte…

pero la luz no pasa igual por uno que por otro.

Cada uno tiene su forma única de reflejar esa luz.

Y allí está su belleza única.

Deseo que esto te sirva para encarnar cada vez más tus propios cortes.

Y que permitas que el diamante en ti refleje esa luz como solo tú sabes hacerlo.

Permitiéndole a las personas que te rodean hacerlo también a su manera.

Gran retooo.

Gracias por llegar hasta aquí.

Nos leemos en el próximo blog.

Aquí vamos juntas.

Con amor,

Si te compartieron este blog y te gustaría recibirlo cada semana, puedes registrarte AQUÍ 👈👈


 
 
 

Comentarios


bottom of page