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Movimiento

En la vida, muchas veces buscamos respuestas definitivas, caminos preestablecidos y soluciones concretas. Nos aferramos a la idea de que la estabilidad y la certeza son la clave para alcanzar la felicidad y el éxito. Sin embargo, al hacerlo, pasamos por alto un punto fundamental: somos seres en constante movimiento. Somos movimiento, somos un baile con nuestro interior y con nuestro entorno, siempre cambiante y lleno de oportunidades para crecer y evolucionar. Hoy me gustaría invitarte a reconocer la belleza de ser movimiento y a abrazar la fluidez de la vida.


Justo ahora estoy de vacaciones con mis papás y mis hijos y ha habido varios cambios de cómo nos imaginábamos que iban a suceder los días. Y recordar que lo perfección no está en la idea que teníamos en la cabeza sino en como terminan sucediendo ha sido fundamental para fluir. Y lo más importante y bello para mí es como el universo/la vida nos confirma siempre que estamos siendo sostenidos en todo momento y que cada “cambio” es para nuestro mayor y más alto bien.


El mundo que nos rodea está en constante transformación. Las estaciones cambian, los planetas se mueven en el espacio, las células se dividen y las sociedades evolucionan. En este enorme contenedor lleno de movimiento, nosotros, como seres humanos, también somos una parte de el. Desde el momento en que nacemos, comenzamos a explorar y descubrir el mundo que nos rodea. Cada experiencia, cada interacción y cada elección nos llevan por diferentes caminos, y es en esos caminos donde encontramos nuestra verdadera esencia.


Normalmente buscamos respuestas concretas y nos aferramos a una única solución como si fuera la única manera de avanzar. Pero al hacerlo, limitamos nuestro potencial y nuestra capacidad de adaptación. La vida es una constante exploración y aprendizaje, y es en el movimiento donde encontramos nuevas perspectivas, nuevas oportunidades y nuevas formas de ser y de expandirnos.


Cuando nos abrimos al movimiento y abrazamos la incertidumbre, nos damos cuenta de que no hay una única respuesta correcta. Cada paso que damos, cada elección que hacemos, nos lleva hacia un nuevo horizonte lleno de posibilidades. Si nos permitimos fluir con el ritmo de la vida, descubriremos que estamos en constante crecimiento y evolución.


El baile interno y con nuestro entorno es un recordatorio de que somos interdependientes. Estamos conectados con el mundo que nos rodea de manera profunda y compleja. Nuestros pensamientos, emociones y acciones tienen un impacto en el entorno y, a su vez, somos moldeados por él. Esta danza constante nos invita a estar presentes, a escuchar y a responder con conciencia.


Al reconocer que somos movimiento, nos liberamos de las expectativas y los juicios estáticos. Dejamos de buscar una única respuesta y abrazamos la diversidad de experiencias que la vida nos ofrece. Nos volvemos más flexibles, resilientes y abiertos a las oportunidades que se presentan en nuestro camino.


Para mi hay temas en los que fluyo muchísimo con este movimiento, con este fluir y hay temas en los que me cuesta más trabajo soltar. Y se que para cada uno será diferente, pero recordarlo hace que sienta esta seguridad de que los cambios y el movimiento están allí para mi también, a mi favor y para mi bienestar y el de todos los involucrados.


Somos movimiento, somos un baile con nuestro entorno. La vida es un constante fluir de experiencias y aprendizajes. Aferrarse a una única respuesta, a un camino preestablecido o a una solución estática es negar nuestra naturaleza dinámica.


¿Qué tan cómodo te sientes con los cambios en tu vida?


Estaré feliz de leerte en los comentarios.


Que tengas un día pleno y lleno de gratitud fluyendo con lo que se vaya presentando en el.

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