top of page

Si Últimamente Te Has Sentido Reactiva… Lee Esto

  • 9 dic 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 19 dic 2025

🎧 Aquí puedes escuchar el audio del episodio: AQUÍ 👈👈

📺 Y aquí ver el video en YouTube: AQUÍ 👈👈


Hoy quiero hablarte de algo que regresó a mi vida estos días.

No es una emoción nueva, no un patrón inesperado…

sino algo que ya conocía, algo que he conscientizado ya por un buen rato,

y que aun así volvió a tocar mi puerta.

Pero esta vez, la diferencia no estuvo en la experiencia.

La diferencia estuvo en mi presencia.

Y eso es lo que quiero compartirte hoy.


Hay momentos en la vida que se sienten repetidos.

Sensaciones conocidas, emociones conocidas,

situaciones que dices:

“¿En serio? ¿Otra vez aquí?”

Pero esta vez, algo en mí se sintió distinto.

Antes yo habría interpretado esa pausa, ese cansancio,

como inconsistencia.

Como fallo.

Como regresión.

Pero esta vez…

la presencia estaba ahí primero.

Y cuando hay presencia, la narrativa cambia.
La forma de sentir cambia.
La manera de entrar a la experiencia cambia.

Fue como si mi cuerpo dijera:

“Sí, ya pasamos por aquí…

pero ahora habitémoslo, pásalo por mi, vívelo presente.”


espiral asendente

Fue una llamada muy clara y muy suave que en otro momento hubiera sido una crisis:

Mi cuerpo me dijo:

“Detente.

Baja el ritmo.

Escúchame.”

Sin presencia, esto se habría sentido como caos.

Con presencia

se sintió como claridad.

Porque la presencia hace esto:

convierte el ruido en información valiosa

y la confusión en guía.

Antes, una pausa así me habría llevado al juicio.

Hoy me llevó a la escucha.

Antes habría querido “corregirme”.

Hoy pude acompañarme.

Antes habría sentido que perdía el ritmo.

Hoy sentí que estaba encontrando el mío.

La misma experiencia…

pero vivida con más conciencia, más madurez,

más raíz.

Eso solo lo da la presencia.

Y algo que quiero decirte con toda la honestidad del mundo es esto:

cuando estás más presente, empiezas a notar que tu cuerpo te pide cosas muy específicas…ritmos, pausas, silencios, movimientos…

que quizá no se parecen a los de otras personas.

Y ahí es donde el autoconocimiento se vuelve esencial.

Porque no es lo mismo escucharte desde la comparación

“¿por qué yo no puedo hacer lo que otras hacen?”

que escucharte desde la comprensión profunda de tu propia naturaleza.

Cuando entiendes cómo funciona tu energía,

cuando sabes por qué tu ser te pide lo que te pide,

ya no peleas contigo.


Empiezas a acompañarte.

Empiezas a respetar tu ritmo.

Empiezas a confiar en tu forma única de avanzar.

Y esa diferencia… cambia todo.


La presencia te permite escucharte.

El autoconocimiento te permite entender lo que escuchas.


Y mientras vivía esto, noté algo más.

Varias mujeres me dijeron que estaban igual:

más reactivas,

más claras,

más firmes,

con una sensación de “ya no me callo”,

ya no me dejo”,

ya no cargo lo que no me corresponde”.


Es una energía colectiva muy intensa que se sintió del 3 al 4 de diciembre,

un movimiento emocional fuerte que empujó los límites,

la dignidad interna,

y esa voz que dice: “esto ya no más.”

Pero aquí es donde entra otra vez la presencia como protagonista:

Sin presencia,

este fuego interno se vuelve impulsividad, reactividad,

rigidez, encimismamiento.

Hoy con presencia,

este fuego se convierte en límite sano.

La diferencia es abismal.

Y solo la hace la presencia.


Lo he visto en mí

y lo he visto en muchas mujeres estos días:

Cuando llega esta energía de “no más”,

si no estamos presentes,

podemos pendulizar hacia el extremo opuesto:

  • pensar demasiado en nosotras,

  • justificarnos en exceso,

  • ver cada límite como una guerra,

  • cerrarnos,

  • endurecernos,

  • perder empatía.


Eso no es presencia.

Eso es defensa.


La presencia no nos lleva al extremo.

La presencia nos regresa al centro.

La presencia no nos vuelve rígidas.

Nos vuelve claras.

No nos vuelve egoístas.

Nos vuelve honestas.

No nos vuelve duras.

Nos vuelve íntegras.

Por eso, en momentos como este…

la presencia no solo es importante.

Es indispensable.

Para poder ver cuando nos

vamos hasta el otro extremo.

Por que muchas veces es necesario

ese otro extremo

para regresar al centro.


Esto fue lo que más me movió esta semana:

La evolución no se nota porque una emoción desaparece.

La evolución se nota porque, cuando regresa… la presencia te permite entrar de otra forma.

Lo que antes era ruido,

hoy es claridad.

Lo que antes era juicio,

hoy es observación.

Lo que antes te sacaba de ti,

hoy te regresa más adentro.

Y ahí es donde te das cuenta

de que la presencia no es un concepto trillado y ya:

es una práctica viva,

un músculo interno,

una forma de habitarte.

La presencia es lo que hace que la espiral sea ascendente.


Si tú también sentiste esa reactividad,

ese cansancio raro,

esa saturación emocional,

ese impulso de decir “ya basta”…

obsérvate.

No desde el juicio,

no desde el miedo,

sino desde la presencia.


Pregúntate:

“¿Desde qué lugar estoy reaccionando?

¿Desde la defensa o desde la coherencia?

¿Desde la prisa o desde la verdad?”


Porque lo que transforma cualquier experiencia,

no es lo que sientes…

sino desde dónde la sientes.

Y eso, siempre, es presencia.


Antes de cerrar, solo quiero decir algo muy cortito:

Esta semana confirmé, en carne propia,

lo esencial que es tener una práctica diaria de presencia.

Y mas sincronía imposible,

por que en enero, vamos a vivir juntas

21 Días de Presencia Consciente,

una práctica sencilla, amorosa y profunda

para volver al cuerpo y al centro cada día.

Si quieres unirte,

la preventa ya está abierta.

Te dejo aquí la liga.


Gracias por estar aquí.

Gracias por escuchar desde tu cuerpo, en presencia.

Gracias por caminar tu espiral conmigo

desde un lugar más consciente, más honesto…

y presente.

Tu despertar me da luz.

Mi despertar te da luz.

Y vamos juntas.


Con amor,

Firma silvia

Si te compartieron este blog y te gustaría recibirlo cada semana, puedes registrarte AQUÍ 👈👈

 
 
 

Comentarios


bottom of page