Cierre Desde la Presencia
- 19 dic 2025
- 5 Min. de lectura
🎧 Aquí puedes escuchar el audio del episodio: AQUÍ 👈👈
📺 Y aquí ver el video en YouTube: AQUÍ 👈👈
Antes de que este año se termine,
¿lo sientes completo… o solo estás cansada?
Y no te lo pregunto al aire.
Porque este fue un año de cierres.
De finales.
De soltar capas que ya no iban contigo.
Así que si te sientes agotada,
no es casualidad.
Es coherente con lo que este año pidió.
La pregunta es:
¿lo estás cerrando con presencia… o solo con cansancio?
Porque muchas veces cerramos ciclos desde la cabeza,
desde la lista, desde el “ya que se acabe”.
Y cerrar un año así… no se siente completo.
La presencia no es entender lo que pasó. Es estar con lo que pasó.
Y eso es lo que quiero proponerte hoy.
Quiero compartirte una forma muy simple,
pero profundamente poderosa,
de ir cerrando este año desde la presencia.
Nos quedan unos días todavía.
No es un ritual complicado.
No necesitas hacerlo perfecto.
No necesitas más tiempo del que ya tienes.
Son tres movimientos.
Tres gestos conscientes.
Y si algo resuena, quédate ahí.
Si algo no, lo dejas pasar.
Vamos a hacerlo juntas.

1 CELEBRAR LO QUE SÍ PASÓ
Antes de soltar un año, hay algo que casi nadie hace:
verlo con honestidad.
Simplemente reconocer lo que es y lo que está,
sin evaluar ni juzgar.
Y no te hablo solo de logros grandes.
Te hablo de momentos, de lo sencillo.
Si puedes, cierra los ojos un momento.
Y pregúntate:
¿Qué sí logré este año que hace un año no era evidente?
¿En qué momentos estuve más presente conmigo?
¿Qué versiones mías nacieron este año, aunque hayan sido incómodas?
Celébralo. no hay necesidad de corregir, de minimizar o de cambiarlo.
Solamente celébralo.
Celebrar es presencia.
Porque solo puedes celebrar
lo que estás dispuesta a ver de verdad.
2 RECONOCER LO QUE NECESITAS SOLTAR
Cerrar un año no es solo agradecer.
También es liberar espacio.
No todo lo que fue necesita acompañarte al siguiente ciclo.
Y aquí no se trata de drama ni de culpa.
Se trata de honestidad.
Pregúntate:
¿Qué sigo cargando que ya cumplió su función?
¿Qué ritmo, exigencia o expectativa ya no va conmigo?
¿Qué necesito soltar para entrar más liviana al próximo año?
Elige conscientemente qué sí se queda y qué ya no.
3 LIMPIA DE ESPACIO FÍSICO
Este punto parece simple… pero es profundamente poderoso.
El cuerpo entiende la presencia a través de lo físico.
Elige un solo espacio.
No toda la casa.
Uno.
Un cajón.
Una repisa.
Un rincón.
Mientras limpias, no pongas música fuerte.
No vayas rápido.
Respira.
Siente tus manos.
Observa lo que tiras.
Esto no es orden.
Esto es presencia en acción.
Cada cosa que sueltas afuera
le manda una señal muy clara a tu sistema:
ya hay espacio.
Como es afuera, es adentro.
Y quiero sumar algo más, porque ayuda a leer el momento que estamos viviendo.
El 2025, según el calendario chino,
es el año de la Serpiente de Madera.
Y más allá de si sigues este sistema o no,
el mensaje es muy claro.
La serpiente habla de cambio de piel.
De transformación profunda.
De dejar atrás lo viejo para que algo nuevo pueda habitarte.
No es un cambio ruidoso.
Es interno.
Lento.
A veces incómodo.
Y la madera habla de crecimiento.
De expansión.
De algo nuevo queriendo brotar.
Por eso este tiempo se siente tan particular.
Como si algo se estuviera acomodando por dentro.
Como si ya no pudieras sostener ciertas formas,
ciertos ritmos, ciertas versiones tuyas.
Y quizá esto es nuevo para ti.
Quizá nunca te habías acercado a estos lenguajes.
Pero hay algo interesante:
No importa el sistema que sigas
numerología, calendario chino, espiritualidad o ninguno
cuando observas con honestidad,
todo apunta al mismo lugar.
Cierre.
Transición.
Cambio interno.
Nueva etapa.
Y hay una analogía que me encanta para esto.
No importa si crees o no en la lluvia,
ni cómo le llames a la lluvia.
Incluso puede que digas que no está lloviendo…
pero si te estás mojando,
hay que observarlo.
Puedes no llamarlo “año 9”.
Puedes no llamarlo “serpiente”.
Pero si sientes que estás dejando una piel,
si notas que algo se está moviendo dentro de ti,
si hay cansancio, sensibilidad, claridad y despedidas internas…
Entonces no es casualidad.
Es el momento que estás habitando.
Y justo por eso,
cerrar este ciclo con presencia no es un lujo.
Es una forma amorosa
de no llevarte peso de más al siguiente tramo.
Regresando a la presencia no es algo que recuerdas solo cuando tienes tiempo.
Está ahí. Siempre.
Lo que pasa es que vivimos entrenadas para irnos de ella.
Para dividir la atención. Para estar en todo menos aquí.
Y por eso muchas veces sentimos: “ya sé esto”…
y aun así no logramos sostenerlo.
Y pudieras pensar que no sabes o que no puedes,
pero no es asi. más bien es porque el ruido es constante y nadie nos enseñó a volver cuando estamos cansadas, saturadas o rebasadas.
En esos momentos, la presencia no desaparece… simplemente se nos olvida mirarla.
Y aquí quiero decirte algo importante.
La presencia no es algo que tengas que aprender. Es tu naturaleza.
No nacimos distraídas.
No nacimos fragmentadas.
No nacimos viviendo cinco cosas al mismo tiempo.
Pero vivimos en un mundo donde nuestra atención es el recurso más peleado.
Las redes sociales.
Los medios.
Los estímulos constantes.
Los espacios diseñados para consumir, para correr, para no parar.
Todo compite por tu atención.
Y es que en realidad no llevamos una clase para protegerla.
Por eso a veces sentimos que “no podemos estar presentes”.
Estamos super condicionadas ya
La buena noticia es que, con práctica,
claro que puedes volver a ella.
Sin forzarte, sin aislarte o huir del mundo,
ya he estado ahí también, y no va por ahí.
Sino regresando de forma consciente, una y otra vez.
Y ahí es donde un sistema puede sostenerte.
No tienes que hacerlo sola.
Acompañada es más simple.
Más humano.
Más sostenible.
El 2026 viene con una energía Yang intensa.
Movimiento.
Fuego.
Cambio.
Un año que no se deja controlar.
Un año que pide presencia…
o te arrastra.
Entrar a ese año
con una práctica de presencia ya integrada
puede cambiar completamente cómo lo vives.
No para hacer más.
Para habitar mejor.
Si mientras escuchabas algo se acomodó por dentro,
si apareció más calma o claridad,
este es el siguiente paso para sostenerlo.
Y si hoy hiciste aunque sea uno de estos movimientos, celebrar, soltar, limpiar,
ya estás cerrando el año desde otro lugar.
Del 6 al 26 de enero voy a acompañar los 21 Días de Presencia Consciente.
Es un espacio diario, simple y real,
para empezar el año con una práctica que se vive en la vida cotidiana, no fuera de ella.
Las inscripciones ya están abiertas,
por si este cierre de año también se siente
como la antesala de cómo quieres iniciar el siguiente.
Si quieres empezar el año con más presencia en tu día a día,
este es el espacio que lo sostiene:
Gracias por estar aquí.
Te leo en el próximo blog.
Con amor,

Si te compartieron este blog y te gustaría recibirlo cada semana, puedes registrarte AQUÍ 👈👈




Comentarios